domingo 13 de febrero de 2011

Pobres Gentes, Fyodor M. Dostoievski.


Debo decir que la idea de una novela epistolar como tal no es muy llamativa para mi persona, sin embargo, también he de reconocer que hay un trabajo en particular que me encanta; se trata del primer libro publicado por Fyodor M. Dostoievski, Pobres Gentes de 1846.

Dostoievski es un personaje especial en la literatura universal, nacido en San Petersburgo, corazón de lo que en aquel entonces era el Imperio Ruso, exploró profundamente en todas sus novelas la psicología del hombre Ruso del siglo XIX. No obstante, sus novelas, cuentos y cuentos cortos siguen terriblemente vigentes y son extrapolables a cualquier habitante del planeta, esto gracias al gran entendimiento que Fyodor tenía sobre la psicología humana en lo general.

Aunque Dostoievski es famoso por trabajos importantes en su madurez literaria como El Jugador, El idiota, Crimen y Castigo y por supuesto Los Hermanos Karamazov, clásicos absolutos de la literatura universal, sus trabajos previos y en particular su primer trabajo Pobres Gentes escrito cuando  apenas contaba con 25 años, están llenos de calidad.

Mi primer contacto con Dostoievski se dio en 2004, con la novela El Jugador, publicada en 1886, basado en la misma adicción al juego de Dostoievski y que además fue publicada para pagar sus deudas de juego,  no desentona con los actuales Montecarlos, Renos y Las Vegas. Inmediatamente después de leer El Jugador me enamoré del estilo de Dostoievski, me leí en fila Noches Blancas, Nietochka Nezvanova, Memorias del Subsuelo y El Idiota, esta última adaptada al cine por tres directores diferentes: Kurosawa (1951), Pyryev (1958), Mani Kaul (1992). Pasaría un tiempo hasta que finalmente me interesé por Pobres Gentes.

La historia de Pobres Gentes se resume a lo siguiente:

Makar Devushkin y Varvara Dobroselova, son primos segundos, Makar ha decidido hacerse cargo de la huérfana Varvara, en un supuesto sentido paternalista. La comunicación entre ambos es basada en cartas, aún y cuando son vecinos de calle. Recordemos que es siglo XIX y algo que hay que mantener a toda costa en estos tiempos son las apariencias.

La historia se lleva a cabo en un tiempo muy corto, sólo seis meses con alrededor de 50 cartas; aún y cuando podríamos pensar que sólo se lleva a cabo un intercambio de breves historias, Dostoievski aprovecha (como ya es costumbre en sus trabajos) para poner en boca de sus personajes, su opinión personal sobre la sociedad Rusa de aquellos tiempos. Como el título marca, aún y cuando se presentan situaciones dignas de análisis como la orfandad de Varvara o la explotación laboral a la que está sujeto Makar, el texto gira en torno a la situación económica de ambos personajes.

Dostoievski ya desde los 25 años era capaz de plasmar con intensa realidad sus ideas, los paisajes que nos presenta (sobre todo con el personaje de Makar) son muy completos, vívidos y robustos, nos proporcionan una amplia perspectiva sobre la pobreza y la miseria en que se ve envuelta una gran cantidad de ciudadanos  en la rusa zarista.

A lo largo de las cartas, podemos darnos cuenta de la metamorfosis que sufre el “amor paternal” de Makar por Varvara y se convierte en simple y plano amor, a secas. A partir de este momento, la necedad y tenacidad que muestra Makar por ayudar a Varvara a salir de su precaria situación económica se hace mucho más fuerte y evidente. Desgraciadamente para Makar, en la historia aparece el personaje del burgués señor Bukov. Varvara decide casarse por intereses y no por amor, decide tomar la oportunidad que le brinda la vida de formar un mejor futuro, destrozando así el corazón de Makar y cesando el intercambio epistolar entre ellos.

Dostoievski nos proporciona una mirada cruda de la miseria en que se encontraban sectores importantes de la población rusa, además de pintarnos un perfecto cuadro de la evolución de intereses del humano. La inclusión en el mundo económico de los sentimientos, la revolución del dinero, del mercado.
La última carta de Varvara en particular, fechada el 30 de septiembre es terriblemente dolorosa, siembra profundo el sentimiento de impotencia con el Post Scriptum: “Tengo el alma tan llena, tan llena de lágrimas… ¡Amenazan con ahogarme, con destrozarme! ¡Siga usted bien, Makar Alekseyevich! ¡Adiós! ¡Qué Tristeza! No me olvide, no olvide nunca a su pobre Varinka.”

Por su parte, la última carta de Makar (sin fecha), está llena de resignación y de duda. “¡Yo escribo únicamente por escribir, por escribir cada vez más!”. Es posible que esta carta nunca haya sido enviada, en el libro no existe una aclaración al respecto, pues no cuenta ni con una introducción, ni con un epílogo, es puramente literatura epistolar.

Así pues, Dostoievski desde su primera novela deja en claro su versatilidad, su facilidad para analizar la psicología humana personal y grupal, así como a la sociedad a la que pertenecía, sin embargo, tal cual El Jugador, Pobres Gentes sigue vigente, las historias vividas por sus personajes no son ajenas a los tiempos violentos del siglo XXI y muy probablemente sigan de esa manera en siglos por venir.




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